
Fisioterapia Acuática
Existen muchos casos en los que tratar a un paciente con hidroterapia suele ser mejor que tratarlo en superficie firme. La fisioterapia acuática es una herramienta de tratamiento altamente efectiva y segura para lograr resultados exitosos. Además, si se realiza de manera correcta, puede resultar una inversión exitosa. Pero, ¿qué factores influyen para determinar si se debe usar fisioterapia acuática o utilizar una terapia tradicional en superficie firme? Un buen punto para comenzar es entendiendo cómo funciona el agua. Una vez explicado, podríamos responder algunas preguntas clave que ayudarán a concluir y decidir cuál es la mejor forma de tratamiento.
Propiedades básicas del agua
Los siguientes puntos a continuación, son variables básicas del agua. Al entender estos conceptos, podemos sacar un mayor provecho a la fisioterapia acuática:
Flotabilidad: La capacidad de descargar peso del cuerpo mientras está en el agua. Hace lo contrario de la gravedad, creando ventajas únicas. Por ejemplo, reducir el peso de una extremidad o descomprimir la columna vertebral o el sitio quirúrgico para permitir la libertad de movimiento y las tareas simuladas sin temor a lesiones o dolor.
Viscosidad: Proporciona una resistencia que se puede combinar con el soporte de una parte del cuerpo al mismo tiempo que permite la resistencia en cualquier dirección. Puede aumentar o disminuir la tolerancia de la persona y detectar en un instante sin causar dolor.
Presión hidrostática: Proporciona una presión gradual en la parte del cuerpo sumergida más profundo. Aumenta el retorno de fluidos al corazón y tiene ventajas especiales para los fisioterapeutas cardíacos y pulmonares.
Cambios térmicos: permite el calentamiento del tejido sin usar calor y provoca una relajación que aumenta la tolerancia al estiramiento y el tratamiento manual sin el uso de modalidades externas.
Tensión superficial: El cambio abrupto de la fuerza de flotación a las fuerzas gravitacionales permite una estimación mayor y genera la necesidad de que el cuerpo se adapte en un momento.
Flujo del agua: Proporciona soporte y resistencia a intervalos. Trabajar con o contra la corriente permite diferentes ejercicios y protocolos de terapia. Proporciona la capacidad de progresar eficientemente al paciente de una sesión a la siguiente. Ofrece versatilidad de ejercicios de una sesión a la siguiente.
Refracción: Proporciona un estímulo al paciente para mejorar la postura y reducir la dependencia de la retroalimentación visual.



